El rock progresivo (en inglés progressive rock, prog rock o prog) es un subgénero del rock[1] aparecido al final de la década de los sesenta y que floreció durante la primera mitad de la década siguiente. El adjetivo progresivo alude tanto al carácter innovador que tuvo inicialmente el género (concebido como un paso adelante en el progreso de la música rock) como a la importancia que concede a la progresión musical: uno de sus clichés más característicos es el paso gradual, progresivo, de una sonoridad bucólica (acústica, medievalizante, folk, modal, de tiempo lento) a otra urbana (eléctrica, tensa, acelerada, con influencia del blues y del jazz).
Las bandas de rock progresivo empujaron "las fronteras técnicas y compositivas del rock", yendo más allá de la estructura de canción basada en estrofa y estribillo. La Oxford Companion to Music afirma que las bandas de rock progresivo "...exploraron estructuras musicales extendidas que incluyeron intrincados patrones instrumentales y texturas, y a menudo temas esotéricos. Además, los arreglos incorporan a menudo elementos tomados de la música clásica, el jazz y la música del mundo. Abundan las composiciones instrumentales, y las letras de las canciones se apartan de la temática habitual del rock, incluyendo reflexiones filosóficas o referencias a mundos fantásticos. Las bandas de rock progresivo realizaban a veces discos conceptuales que desarrollaban un único concepto.
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